defending rights and civil liberties

2015

13

JUL

Entrevista con Frank La Rue, ex Relator Especial de la ONU sobre libertad de opinión y expresión

El antiguo Relator Especial de la ONU Frank La Rue, habló con RIS sobre cuestiones como las restricciones a la manifestación pacífica y otros derechos en nombre de la seguridad, las nuevas políticas de lucha contra el terrorismo, el derecho a la privacidad y los efectos políticos de internet...

Frank La Rue, antiguo Relator Especial de la ONU sobre la promoción y protección del derecho a la libertad de opinión y de expresión, estuvo en Madrid participando como ponente en las VI Jornadas Internacionales de Derechos Humanos que organiza todos los años el Departamento de Derecho Internacional Público de la Universidad Complutense de Madrid. En RIS tuvimos oportunidad de hablar con él sobre cuestiones que están de plena actualidad en España y Europa: las restricciones a la manifestación pacífica y otros derechos en nombre de la seguridad, las nuevas políticas de lucha contra el terrorismo, el derecho a la privacidad y los efectos políticos de internet. Podéis ver la entrevista en esta lista de reproducción en nuestro canal de YouTube.

La manifestación pacífica
Se trata, en palabras de este experto, de una forma muy importante de expresión, dado que “es la forma en que los sectores sociales menos visibles y con menos acceso a la prensa y/o a las autoridades manifiestan su oposición a políticas públicas o critican a quienes les gobiernan. Es necesario que los Gobiernos la preserven, por tanto, para poder establecer un proceso de diálogo con la población; “sólo los Gobiernos autoritarios restringen la manifestación pacífica”. En cuanto a la situación en la que queda España con la aprobación de la Ley de Seguridad Ciudadana y las reformas al Código Penal, para La Rue, “da una idea de intransigencia y de no querer escuchar a la población”, lo que coloca España al mismo nivel de otros países como “Egipto o China”.

Restricciones de derechos en nombre de la seguridad
El antiguo relator lo tiene claro: “he podido comprobar que las medidas restrictivas que vulneran derechos no son efectivas para defender la seguridad”. En opinión de La Rue, “sólo un pueblo que puede participar se siente representado y defiende a su país”, y añade: “no se pueden restringir las libertades en nombre de la seguridad porque es una contradicción de términos”. Este experto es muy franco al afirmar que “quien restringe las libertades civiles y los derechos de los ciudadanos es un dictador”; estos “no defienden la democracia sino su poder y su forma violenta de ejercerlo”.

Combatir el terrorismo dentro de un marco democrático
Frank La Rue reconoce que el “terrorismo existe y todo el mundo tiene derecho a protegerse; el Estado además tiene la obligación de proteger a los ciudadanos”. Ahora bien, en opinión del antiguo relator, el marco democrático debe respetarse en todo caso: “sino, los terroristas han ganado porque nos imponen una forma no democrática del Gobierno”. En definitiva, afirma La Rue, “se puede tener una política de seguridad democrática y unos derechos civiles garantizados; si se debilitan los derechos civiles se debilita la seguridad del Estado”.

Control de las comunicaciones y perfiles sospechosos
El antiguo relator considera que “las medidas de monitoreo se vuelven arbitrarias; se seleccionan a personas que no tienen nada que ver con terrorismo”. En su opinión, “cuando se crea un perfil para luchar contra el terrorismo, ¿qué impide a los Gobernantes utilizar los mismos medios para investigar a los oponentes políticos?”. Es igualmente rotundo al afirmar que “no se puede permitir el monitoreo de las comunicaciones porque nunca sabemos para qué se usan esos controles; cuando se otorga un poder ilimitado, este se puede ejercer contra oponentes políticos o voces críticas”.

Charlie Hebdo, reacción al pánico y restricciones privacidad
Para La Rue el ataque terrorista a Charlie Hebdo “modificó la postura de Europa sobre la privacidad y la protección de datos; a partir del atentado hubo una reacción de pánico que ha implicado legislaciones que violentan esta privacidad”, pese a tratarse de un continente donde la privacidad y la protección de datos habían sido derechos históricamente protegidos. Para la Rue, si la respuesta frente a tales ataques “es defender la libertad de expresión, no se puede permitir que el temor al terrorismo, a la violencia, nos cierre” y se limiten libertades. Hay que proteger a las personas, concluye La Rue, pero hay que hacerlo de manera democrática, reivindicando las libertades fundamentales.

Privacidad e interconexión con otros derechos
El experto aclara que “los derechos humanos no son derechos aislados, sino que constituyen una red: son interdependientes”. Por lo tanto, en su opinión, “debería haberse creado la relatoría especial [de Naciones Unidas sobre Privacidad] desde hace muchos años, porque la privacidad está reconocida en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y además es esencial para garantizar el ejercicio de otros derechos, como la libertad de expresión y la libertad religiosa, en general, de la ciudadanía democrática”. Ahora bien, “desde el nacimiento de internet y la creación de las nuevas tecnologías de la comunicación se hizo aún más patente la necesidad de crear esta relatoría, conforme avanzaban también las formas de monitorear a la población”.

Internet y su efecto político
La Rue también es un experto en la intersección entre los derechos humanos e internet. “Internet tal vez es el salto tecnológico más importante: se pasó de una comunicación lineal a una comunicación interactiva. Nos sirve como comunicación pero también como forma de conocimiento […], y, a partir de las primaveras árabes, vimos una nueva dimensión de internet: la auto-convocación de la movilización ciudadana, capaz de derrocar Gobiernos”. En su opinión, este poder de convocar y fomentar la movilización ciudadana, así como su poder a la hora de difundir y poner de relieve violaciones de derechos humanos es precisamente lo que está llevando a los Gobiernos a intentar controlar internet. Sin embargo, “esto es equivocado: no se puede cerrar internet porque es un cauce de un río enorme que se intenta parar con las manos, pero eso es imposible; que no piense ningún Gobierno que va a poder controlarlo, eso es imposible”.